Distintas formas de acceder dependiendo de a dónde nos dirijamos: una pasarela simple, transparente, para llegar al plano superior de la ética universal, y un puente que envuelve nuestros sentidos poco a poco hasta sumergirnos en el recogimiento de las religiones.
Desde la ética hay espacios donde contemplar la realidad y percibir así el existir: veremos la naturaleza siempre a través de un filtro que dirige nuestra mirada.
También hay grandes espacios de configuración flexible y que obligan al cambio del resto de niveles: el nivel de la religión se tiene que adaptar al espacio que la ética le deja. En estos lugares flexibles se desarrollan programas distintos en cada nivel: espacios para ayudar a los demás como comedores sociales en el nivel de la ética, un lugar de esparcimiento en el nivel público habitual o salas para celebraciones religiosas en el nivel más espiritual.
Y finalmente, un lugar donde todos los niveles se encuentran, un espacio de relación con los demás, de apertura, donde pasar de verdades privadas a verdades públicas, donde sentirse observado, perteneciente a una sociedad global.
También hay grandes espacios de configuración flexible y que obligan al cambio del resto de niveles: el nivel de la religión se tiene que adaptar al espacio que la ética le deja. En estos lugares flexibles se desarrollan programas distintos en cada nivel: espacios para ayudar a los demás como comedores sociales en el nivel de la ética, un lugar de esparcimiento en el nivel público habitual o salas para celebraciones religiosas en el nivel más espiritual.
Y finalmente, un lugar donde todos los niveles se encuentran, un espacio de relación con los demás, de apertura, donde pasar de verdades privadas a verdades públicas, donde sentirse observado, perteneciente a una sociedad global.






































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